Ir y no venir

«Ir y no venir» es un proyecto y experimento de tres artistas brasileños, realizado en el marco de su residencia. Renato Maretti es asíresidente en homesession, Bruno Storni lo es en Hangar y Mariana Oliveira ha estado trabajando en Barcelona durante un mes.

Como lo sugiere el titulo que se escogióen referencia al derecho de ir y venir, una libertad de circulacion que solo existe en la teoria, el proyecto recoge un punto de vista periferico y supone un desplazamiento de la mirada, desde fuera hacia dentro.

Para ello, el espacio de Homesession se ha cerrado con una reja pintada que delimita el paso de una frontera hacia un territorio indeterminado, en el que se pretende reactivar nuestra propia conciencia cultural gracias a una mediacion externa. En forma de ready-made, las pegatinas de cerrajero de Renato Maretti componen un visual de color, que no deja de destacar la relacion entre tecnicas de seguridad y las distancias culturales que el proyecto quiere investigar.

La pancarta de Bruno Storni que cuelga del techo muestra como la reapropiacion de las revendicaciones por un outsider pueden conducirnos a re-valorar nuestra posicion de cara a la agenda politica y a nuestros sistema de creencias: se trata en efecto de un lema recogido en la marcha independentista de la diada catalana 2012, que ha sido a la vez traducido al brasileño y revertido como en un espejo, convertiéndose en copia y desviación de la lucha mencionada.

El acercamiento a la realidad que conocemos, no permite quizas, por la corta duracion que ha tenido, profundizar algunas preguntas que afloran. No obstante, el sano ejercicio de interrogar esta superficie de las cosas que se dan por asumidas es el gran valor del intercambio cultural. Quizas sea justamente a este cuestionamiento de las apariencias y usos al que Renato Maretti hace referencia, cuando recrea los objetos de oficina encontrados en su residencia, a partir de su envoltorio. Estos objetos tienen así a la vez el estatuto de simulaciones ilusorias y de metafora de la creacion como forma de subvertir la realidad desde la apariencia.

El traslado temporal a Barcelona desde Sao Paulo, que en palabras de los artistas, supone «alejarse de su marco habitual para vivir temporalmente en un territorio quizá aun mas confortable», implica así la confrontacion de un imaginario propio con otra realidad cultural. Los retratos cubiertos con papel higiénico de Bruno Storni muestran así como el discurso politico entorno a las tecnicas de «higienacao» social que imperan en Brasil pueden tener su equivalente en Europa con tecnicas de invisibilizacion y disciplinas del cuerpo, especialmente en cuanto a minoridades e inmigrantes.
El video que presenta el artista en un pequeno salon creado para la ocasion hace referencia tambien al uso del miedo en las democracias modernas y a la forma en la que la incomunicacion que genera acaba destrozando el ideal de transparencia democratica. Utilizando la banda sónora de Pickpocket de Robert Bresson (1959), una pelicula en la que un joven ladron se conmueve finalmente gracias al amor redentor, contrapone un texto anunciando una pelicula de amor con las imagenes de violencia absoluta de una represion policial procedentes de videos en la red.

La obra de Mariana Oliveira interroga el estatuto de la promesa europea, una de las grandes utopias politicas de finales del siglo XX, y su potencial arruinamiento por la prevalencia del poder economico-financiero sobre el desarrollo de las instituciones democraticas federales. Sus dibujos de ruinas en referencia a los monumentos y codigos de color de los billetes de Euros se solapan con marcas impresas en cajas de carton e ponen de relieve a la vez la imagen que la integracion continental tuvo en Brasil como el profundo desconcierto o malestar que genera hoy dentro y fuera de la propia Europa.

El modelo europeo aparece de nuevo en forma de cuenta atrásen un reloj mural: Renato Maretti mezcla la simbolica europea, la estética pop y el imaginario de la propaganda maoista en un dispositivo que señala el final cuando ya no se le espera. Y como las capsulas de cervezas bien lo indican, the party is over. La reactivacion permanente del mecanismo por el espectador dispara así una alarma recurrente a modo de disparo y señal para la accion.

Es precisamente esta accion del publico que invoca Bruno Storni en su dispositivo en forma de cuadrado negro sobre fondo blanco. Destacando como las demás obras, por la utilizacion de tecnicas y materiales de perfil bajo, propone una serie de interacciones que permiten, para algunas de ellas, activar de forma más o menos eficaz un juego cinético que convierte el cuadrado en disco. En cualquier caso, la movilización del espectador se realiza a través del tanteo, atransformando la experimentación con lo que nos viene dado como una principio de supervivencia intercultural.